Desde la era del Purumpacha o Naupapacha, el hombre ante la imposibilidad de comprender el porqué de las cosas, recurre a los fenómenos de la naturaleza en busca de explicación y protección, y es a partir de ello que surgen los mitos y las leyendas dentro de un mundo mágico – religioso, los mismos que de una u otra manera enfocan la ideología, la idiosincrasia, la forma de vivir y la cultura de los pueblos.
En los mitos, los dioses y semidioses sumidos en sus propias contradicciones, a través de una serie de conflictos, tratan de demostrar la creación del universo, el origen de la vida. Estas acciones cuidadosamente interpretadas nos explican con toda evidencia la concepción del mundo de los hombres de ese entonces.
Otro tanto ocurre con las leyendas, cuyos protagonistas: aukin o aukillos, dioses humanizados, huancas, lagunas misteriosas, hombres petrificados, jirkas dueños de tesoros fabulosos, guerreros valerosos, animales monstruosos, seres encantados, etc. Todos ellos cobran realidad al ser confrontados con los monumentos arqueológicos, con las fuentes documentales, con los rasgos etnológicos y linguísticos.
Los pobladores del Valle del Pillco, herederos de los Pillcos y los Chupachos, se sienten orgullosos de su tradición y pasado, en esas tierras se desarrollaron y florecieron grupos humanos y etnias, algunos de ellos de gran importancia, y más tarde al unirse a los Yaros y Huamalíes formaron el gran Imperio Yarowilca, según la versión de Guamán Poma de Ayala, teniendo como sede a Huanuco Pampa o Huanuco Marca, hoy llamado también Huanuco Viejo. Hasta ahora, a pesar de los años transcurridos, como un reto al tiempo, imponentes se alzan los restos arqueológicos, entre ellos: Cotosh, en Huanuco; Garu y Huánuco Marka, en Dos de Mayo; Atash y Auquinmarca en Ambo; Susupillo, Piruru y Japallán, en Huamalíes; entre otros.
En el estudio de estos centros arqueológicos, el origen de sus habitantes, sus vidas, costumbres y tradiciones, se sintetizan las raíces de la historia de Huanuco. Parte de esta historia se explican en las Leyendas, por ejemplo, si los cusqueños explican el origen de los Incas a través de las leyendas: “Manco Cápac y Mama Ocllo” y los “Hermanos Ayar”; Los huanuqueños para explicar el origen de los Yaros, de los Huamalíes y de los Huánucos partimos de las leyendas: “Los Hermanos Huamaní” y “Los Hermanos Willca”. Ambas leyendas, confrontadas con la realidad no hacen más que ratificar el origen de los primeros habitantes de estos pueblos y que más tarde conformaron el gran Imperio Yarowilca. Luego de la invasión de los Incas se selló la confederación Inca – Yarowilca, siendo Huanuco Pampa la capital del Chinchaysuyo.
Las leyendas, son producto de la imaginación y la fantasía del hombre, sin embargo, no podemos negar que ellas encierran mínimamente hechos reales; siendo así, cobra importancia su recopilación, su estudio e interpretación, a fin de aportar algunos datos para la historia.
En los mitos, los dioses y semidioses sumidos en sus propias contradicciones, a través de una serie de conflictos, tratan de demostrar la creación del universo, el origen de la vida. Estas acciones cuidadosamente interpretadas nos explican con toda evidencia la concepción del mundo de los hombres de ese entonces.
Otro tanto ocurre con las leyendas, cuyos protagonistas: aukin o aukillos, dioses humanizados, huancas, lagunas misteriosas, hombres petrificados, jirkas dueños de tesoros fabulosos, guerreros valerosos, animales monstruosos, seres encantados, etc. Todos ellos cobran realidad al ser confrontados con los monumentos arqueológicos, con las fuentes documentales, con los rasgos etnológicos y linguísticos.
Los pobladores del Valle del Pillco, herederos de los Pillcos y los Chupachos, se sienten orgullosos de su tradición y pasado, en esas tierras se desarrollaron y florecieron grupos humanos y etnias, algunos de ellos de gran importancia, y más tarde al unirse a los Yaros y Huamalíes formaron el gran Imperio Yarowilca, según la versión de Guamán Poma de Ayala, teniendo como sede a Huanuco Pampa o Huanuco Marca, hoy llamado también Huanuco Viejo. Hasta ahora, a pesar de los años transcurridos, como un reto al tiempo, imponentes se alzan los restos arqueológicos, entre ellos: Cotosh, en Huanuco; Garu y Huánuco Marka, en Dos de Mayo; Atash y Auquinmarca en Ambo; Susupillo, Piruru y Japallán, en Huamalíes; entre otros.
En el estudio de estos centros arqueológicos, el origen de sus habitantes, sus vidas, costumbres y tradiciones, se sintetizan las raíces de la historia de Huanuco. Parte de esta historia se explican en las Leyendas, por ejemplo, si los cusqueños explican el origen de los Incas a través de las leyendas: “Manco Cápac y Mama Ocllo” y los “Hermanos Ayar”; Los huanuqueños para explicar el origen de los Yaros, de los Huamalíes y de los Huánucos partimos de las leyendas: “Los Hermanos Huamaní” y “Los Hermanos Willca”. Ambas leyendas, confrontadas con la realidad no hacen más que ratificar el origen de los primeros habitantes de estos pueblos y que más tarde conformaron el gran Imperio Yarowilca. Luego de la invasión de los Incas se selló la confederación Inca – Yarowilca, siendo Huanuco Pampa la capital del Chinchaysuyo.
Las leyendas, son producto de la imaginación y la fantasía del hombre, sin embargo, no podemos negar que ellas encierran mínimamente hechos reales; siendo así, cobra importancia su recopilación, su estudio e interpretación, a fin de aportar algunos datos para la historia.
Ahí les dejo 1 de leyendas mencionadas:
Los Hermanos Huamani
En tiempos antiquísimos, cuando los hombres aparecieron sobre la tierra y nadie era dueño de las cosas existentes, mas por el contrario todos disfrutaban comunitariamente, se hace mención de los Hermanos Huamani que habitaban la zona de Conchucos en el departamento de Ancash. Se dice que vivían en completa armonía, sin discordias ni enemistades.
Con el transcurrir del tiempo y la multiplicación de los hombres surgieron las discrepancias y enemistades. Cada vez más la colera, la ira y el odio se acrecentaron por la rivalidad entre Huamanín y los Huamaní.
Huamanín, que era el hermano mayor, valiendose de su fuerza y poder sometió a trabajos forzados a sus hermanos: Huamani Cúnyag, Huamani Garúa, Jatun Huamani, Ichic Huamani y Huamani Huarina. Ellos, ya no soportando el trato inhumano, decidieron huir del terror implantado por Huamanín.
De noche, aprovechando la oscuridad, Huamani Huarina fue el primero en huir seguido de Jatun Huamani, Ichic Huamani, Huamani Garúa y Huamani Cúnyag.
Cuando al amanecer, Huamanín se enteró de la huída de sus hermanos, salió tras ellos para capturarlos. Al llegar al lindero de sus dominios y contemplar que ya estaban muy distantes, ya no teniendo forma como devolverlos, decidió castigarlos para toda la eternidad. Lanzó un grito penetrante que hizo temblar la tierra. Huamani Cúnyag que era el más próximo al voltear el rostro quedó transformado en un gigantesco peñón junto a su esposa, hoy ubicado al oeste de Pachas (provincia de Dos de Mayo), conocido con el nombre de Orgo Cúnyag y China Cúnyag.
El resto de los hermanos al ver la desgracia de Huamani Cúnyag miraron con odio y rencor a Huamanín. Este, descargó su furia transformándolos también en gigantescos peñones.
Por eso, como huella imborrable de aquel castigo, los Huamani convertidos en cerros y peñones reposan dispersos entre las provincias de Dos de Mayo y Huamalíes.
Huamani Garúa, hoy ubicado en el pueblo de Pichgas es conocido con el nombre de Garwagra.
Ichic Huamani, hoy ubicado entre los pueblos de Jacas Grande y Quiprán (provincia de Huamalíes), más conocido con el nombre de Ichic Huamash.
Jatun Huamani, hoy es conocido como Jatun Huamash, se encuentra en el nor – oeste del pueblo de Quiprán, en Huamalíes.
Huamani Huarina, hoy conocido como Lacshawarina, se encuentra en el distrito de Chavinillo.
Huamanín, contento de haber cumplido su obra, al tratar de retornar a la zona de Conchucos, también se convirtió en un gigantesco cerro, hoy ubicado entre los departamentos de Huanuco y Ancash.
Así la leyenda explica la ruptura de la armonía y la tranquilidad de los primeros hombres que habitaron la tierra, así como también, la dispersión y el castigo de que fueron víctimas.
